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Comunicación en medios sociales

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LOS REYES MAGOS SON… (AVISO: “SPOILER”)

 Amables y entrañables niños: no sigáis leyendo, porque voy a hacer spoiler o, más correctamente, destripar la Navidad.

Los Reyes son Google.

 Así es. Los niños que hayan hecho lo propio y hayan mirado entre los dedos de los padres que les tapan los ojos, observarán cómo sus padres se sienten avergonzados, como un púgil que defiende el cinturón y pierde por puntos: ya no tienen ese encanto heroico. Simplemente son padres.

 El porqué es una perogrullada: lo único que no puede hacer (aun) Google es amamantar. Se ha instalado en nuestra cotidianeidad de tal manera que cabría preguntarse cómo ha sido posible, algo que se responde con un espejo delante: hemos sido nosotros mismos. Desde que se comenzaron a usar masivamente los buscadores para conseguir información hasta el momento en que piensas que algo que has buscado en Google ya lo sabes tú por tus propios medios hay una evolución preclara: el examen de cada individuo. Google está detrás de un grandioso porcentaje de páginas web que visitas, dispositivos que utilizas, informaciones que retienes en la memoria. Cuando todo tiene una pátina de Silicon Valley que encima va a juego con las cortinas y el gato, el hecho de que Google sepa el color de los ojos de tu pareja, los dientes de leche que quedan en las encías del niño y tu número de cuenta corriente no es tan alarmante. No es alarmante porque es cómodo, y la inquietud que genera se mitiga. Google nunca te abandona. Google te ayuda a saber qué coche eléctrico es ese del que habla tu hija en su carta a los Reyes Magos, o directamente lo publicita al abrir el navegador. Después de que se instale y se extralimite, da pereza levantarse en armas contra la compañía. La táctica es vieja y eficaz.

 Así llegamos al siguiente paso: si no puedes con el enemigo, únete a él siendo su paje. Los pequeños de la casa te tendrán la misma estima.

Alfonso Larrea

@alarreag