TRES GENERACIONES, TRES FORMAS DE VER LAS COSAS Y LOS MEDIOS SOCIALES

  MCarmen Santaella Escolano. “Tres generaciones juntas”.

MCarmen Santaella Escolano. “Tres generaciones juntas”.

 A menudo me encuentro con posibles colaboradores o usuarios que no terminan de entender qué es esto de los medios sociales y para qué sirven, más allá del ya típico tópico de «estar en Facebook». Y he llegado a la conclusión de que la confusión y el caos con que nos encontramos en esta profesión a diario es consecuencia de los cambios vertiginosos que han tenido lugar durante los últimos 20 años y cómo los afrontan las distintas generaciones.

La generación del teléfono fijo y la televisión analógica.

 Mis abuelos, incluso mis padres, han asistido a la llegada del primer teléfono fijo en casa o del primer televisor. Para ellos, tras años de utilizar estos medios -junto con la radio y el correo postal- para comunicarse, informarse o entretenerse, la aparición de Internet ha sido poco más o menos que una revolución porque, aparte de ampliar las formas de comunicación, es algo que está cambiando la forma de consumir, de divertirse, de relacionarse de una forma tan profunda que, cuando se cuelan en sus televisores las etiquetas de los programas para compartir en Twitter o los anuncios que les sugieren visitar su página web, no entienden qué es. Y da igual que se lo expliques una y mil veces, no terminarán de entender de qué se trata a no ser que se sienten delante de un ordenador y hagan, como mucha gente de esta generación, el esfuerzo de ponerse al día con las nuevas tecnologías.

La generación del MS-DOS, Internet y los primeros móviles.

 Los de esta generación, entre los que me incluyo, nacimos en el entorno descrito en el punto 1: estudiábamos con enciclopedias, pero el inicio del cambio llegó a nuestras vidas casi en la adolescencia, por lo que fuimos incorporando poco a poco las novedades tecnológicas. Asistimos, eso sí, a los teléfonos móviles estilo «ladrillo»; a que la gente mirara raro a quienes hablaban por la calle con ellos; a las fundas «tipo cartuchera» en el cinturón (esto se veía mucho entre los operarios y comerciales, jeje); a que Internet fuera una gran ventana por descubrir… Y vaya si la descubrimos alucinados. Muy alucinados.

La generación de los «nativos digitales».

 Ellos han nacido en la era de Internet y ya no vienen con un pan, sino con unsmartphone debajo del brazo. En su aprendizaje más temprano se relacionan con las pantallas táctiles y crecen comunicándose a una velocidad de vértigo. (De hecho, según he visto en algún vídeo estos días, no saben muy bien cómo usar, según lo ven, uno de aquellos teléfonos de ruleta que había en las casas).

 Y en medio de este panorama generacional, hacen incursión los medios sociales y todo lo que ello conlleva. Yo me he inclinado por comprender que no toda la sociedad está preparada para el ritmo de los acontecimientos. Que los de la segunda generación estamos en perpetuo reciclaje y hablamos a la primera como si tuvieran que saber de qué hablamos; mientras que la tercera nos da sopas con ondas y aprendemos de ellos cada día. Pero el verdadero conflicto viene cuando al mando de una empresa está una persona de la primera generación y los de la segunda intentamos explicarle la importancia de su presencia en Internet, mientras que los usuarios de la tercera generación no la encuentran cuando la buscan en los medios sociales.

    Por lo que parece, es solo cuestión de tiempo…

 

Mónica Cillán

@mcilland