TWITTER, ZAPATA Y DAMOCLES

  Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid. Imagen de Carlos Delgado. Licencia CC BY-SA 3.0

Palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid. Imagen de Carlos Delgado. Licencia CC BY-SA 3.0

  La política nos ha dado situaciones buenas y malas en Twitter, de mejor y peor gusto. Las publicaciones del concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid son solo el último caso de una larga lista de ingenios, delirios y barbaridades que los representantes públicos han dejado en su larga y difícil relación con los medios sociales.

  El caso de Guillermo Zapata tiene dos características:

  • Pertenece a una nueva generación de políticos en el sentido de que su presencia en medios sociales es previa a su representación pública; y
  • Los tuits por los que se pide su dimisión o su cese, por los que está siendo criticado en distintas redes y medios de información tradicionales, y por los que se ha disculpado y explicado son anteriores a su circunstancia de político electo y concejal de un consistorio.

  No vamos a abrir el melón de qué consecuencias debería asumir; tampoco entraremos en el debate de los límites del humor o de si esta acción de hemeroteca es un acto personal de un usuario o una estrategia política: son dilemas que cada uno debe dilucidar.

  Para lo que nos es interesante en ImagoSM este caso es para advertir el poder invisible de los medios sociales, y la afilada espada de Damocles que nosotros mismos colocamos sobre nuestra cabeza siempre que publicamos. Porque nunca sabemos, una vez escrito un tuit, qué repercusión tendrá en el futuro ni qué responsabilidades deberemos asumir algún día.

 

Alfonso Larrea

@alarreag