DE LAS PROMOCIONES LITERARIAS EN REDES SOCIALES

 Quiero comenzar este artículo pidiendo disculpas. Hace aproximadamente un mes topé con un artículo del que no recuerdo su título, el nombre de su autor ni del sitio web que lo publicaba (lo dicho, disculpas). Trataba sobre la experiencia personal del autor con respecto a las promociones literarias de los escritores a través de Facebook y Twitter. Reconozco que estaba de acuerdo con su artículo, aunque algunos pasajes me parecían exagerados; simplemente no comprendía en ese momento cómo una persona, escritora o no, tuviese tan pocas luces. Pues bien, sigo sin comprenderlo, pero ya no me parecen exagerados.

 Ayer viví una de las experiencias que relata la fuente que he citado en el anterior párrafo. Me siguió un escritor cuya biografía era el título de su novela y una oración subordinada, de admirable elaboración, con cuidados sintagmas bien estructurados, en una clara intención de literariedad y de hacer comprensible su lectura. Tal anuncio se puede encuadrar perfectamente dentro del hermoso subgénero de las contraportadas, las declaraciones de lectores o de gente de la industria —algunas de estas declaraciones son anónimas—, y una especie de eslóganes más antiguos que una cómoda: «La novela de la que todo el mundo habla» (algo así era el caso de este usuario del que les hablo); «No he podido dejar de leer ni un segundo»; «El libro que llevaba esperando toda mi vida». Confío en que no necesiten más ejemplos porque no los voy a poner. Bastan. Sobran.

 Aun así, puedo entenderlo. Soy seguidor en Twitter de algunos escritores noveles y de otros ya experimentados. Hay cierta tendencia, la observo yo al menos, en términos generales, a retuitear halagos, a publicar imágenes con fragmentos de sus obras añadidos, a publicar ofertas de compra o a informar de la evolución de su libro en la lista de los más vendidos de Amazon. Vale. Hasta ahí entiendo, como decía antes, que no tengas herramientas, conocimientos o profesionales a tu disposición para hacer una buena promoción; que creas, incluso, que los medios sociales pueden servir para hablar de tu «yo». Lo que no entiendo es la segunda experiencia que tuve ayer. De hecho, creo recordar que ni siquiera aparecía en el artículo que leí el mes pasado. Imagino que por rocambolesca.

 Me siguió una cuenta dedicada a la difusión de la lectura. Entendí que era una de esas muchas cuentas aficionadas a algo en particular que dedican su contenido a difundirlo, compartir opiniones y crear una comunidad que tenga en común la misma dedicación. Lo primero que observo siempre es la información del perfil. Me chocó que el sitio web de contacto fuese nombre+apellido.com Nombre y apellido que yo conozco: es de un escritor de los que he hablado en el párrafo anterior, al cual sigo. Lo segundo a lo que presto atención de una cuenta nueva es su contenido. Esta, en concreto, hablaba en varios tuits de un único libro, con discursos de ciento cuarenta caracteres semejantes a los eslóganes de antes. Con curiosidad, clico en una de las imágenes para ver la portada completa del libro. El autor del libro es el mismo que el dueño de la página web.

 Entiendo la autopromoción. Obviamente, no la comparto. Pero crear una cuenta -o varias, ¡vayan a saber!- para fomentar la lectura en general y que la utilices para autopromoción, me parece que es un nivel distinto. Los medios sociales no son infalibles: como otras muchas disciplinas y profesiones, requieren muchos pasos en falso para aprender cómo conducirlos correctamente hacia los objetivos que se pretendan lograr; en ocasiones, unas acciones funcionan y otras no, y viceversa, e introducir cualquier variable, por minúscula que sea, puede desarmar una estrategia de comunicación en un instante. Acciones, medidas y planificaciones pueden ser rentables y también ser malas prácticas. Debemos preguntarnos siempre si lo que publicamos en los medios sociales es el tipo de publicación que nos gustaría recibir, seamos usuarios, plataformas, empresas o instituciones.

 ¿Qué opinión os merece este caso? ¿Qué pensáis de las promociones literarias en redes sociales?

 

Alfonso Larrea

@alarreag