SIETE PASOS PARA SACAR PROVECHO A UNA CAMPAÑA ELECTORAL EN REDES SOCIALES

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 En la Historia tenemos hechos, de mayor o menor significado, en los que se recurre a la aprobación de leyes o regulaciones para permitir hacer lo que ya se venía haciendo, aunque de manera extraoficial. El mejor ejemplo de esta situación se da en campañas electorales: oficialmente, las próximas empiezan el viernes, 8 de mayo. Pero, querido lector, ¿desde hace cuánto vive usted en campaña electoral?

 Aclaremos la excepcionalidad de este año. 2015 está plagado de hitos políticos de carácter electoral. Sin menospreciar a los procesos internos de los partidos, hace poco más de un mes tuvimos elecciones autonómicas en Andalucía, y en escasamente otro mes llegarán comicios municipales y autonómicos; Cataluña queda para el 27 de septiembre; y las generales tienen como fecha máxima el 20 de diciembre.

 La que nos ocupa, muy decisiva viendo las correrías de los analistas en los medios de información, no se contenta con diecisiete días: en realidad, ninguna lo hace. Pero qué importante es limitar un tiempo en el que cualquier mensaje, por agresivo e invasor que resulte, sea permitido: el plazo oficial permite la excusa para negar que la propaganda dicha fuera de él sea tal, porque «cómo vamos a saltarnos las normas». ¿Les suena eso de que sin oscuridad no hay luz? Pues lo mismo.

 Las redes sociales son una ebullición de temáticas políticas, económicas y sociales. Alternativas y sistémicas. Un partido político y las personas que lo componen no pueden hacer oídos sordos a esos mensajes. No deben, quería decir: la esencia de las redes sociales es comunicarse, y si eso falla, todo lo demás será insuficiente. Y ya que no podemos evitar un bombardeo incesante de eslóganes, promesas, propuestas y mítines, al menos que nos resulten fructíferos. A continuación, presento siete puntos que son útiles para cualquier ámbito de la vida y para cualquiera de nosotros como individuos, como usuarios y también como políticos (la política no solo son cargos ni carnés):

  1. Escuchar. Más importante que lo que puedas decir es lo que puedas aprender. Callarse es el primer paso.

  2. Escuchar. La repetición no es solo retórica: ¿cuántas veces no escuchamos, aunque nos proponemos hacerlo? La educación que hemos recibido deja a un lado nuestra capacidad de escucha. Cualquier medio social es una batalla entre el ego de decir y la generosidad de escuchar.

  3. Respetar. En una sociedad polarizada, no puede asombrarnos la irrespetuosidad que se palpa en cualquier foro. Por suerte, hay versos sueltos.

  4. Comunicar. La comunicación requiere dos partes, pero la manera en que nos expresamos puede atraer o ahuyentar a nuestro receptor. Los medios sociales no son tan distintos a otros espacios más tradicionales. Se requiere concisión —adapta tu mensaje al canal que utilices—, corrección —que tu mensaje no tenga mácula lingüística— y elocuencia —la oratoria es la gran damnificada de la política actual—.

  5. Discutir. No son tan manipuladores los medios de información que tienen programas de debate. Solamente hay que ver la acepción de DEBATIR. La alternativa es DISCUTIR, y ese es el quinto punto: propón, analízalo con los demás, interactúa. Tu canal no puede ser unidireccional: estás perdido si haces eso.

  6. Asumir. Asume tus limitaciones para no ser arrogante. Las críticas, las sugerencias y las alternativas que recibas de los usuarios son una cantidad ingente de información útil. No las descartes a priori.

  7. Progresar. Este punto es el más complicado. Está muy bien escuchar, respetar, comunicar, discutir y asumir, pero ¿de qué sirve todo eso si no se aplica? En cualquier otro ámbito este paso es natural, pues asumir una situación es comenzar a superarla, y tu actitud cambia de tal forma que te encamina a progresar, a llevar a la práctica tu nueva concepción de una situación, acción o circunstancia. ¿Y en la política? El gran obstáculo es la jerarquía. No todos los políticos (incluido aquí cualquier usuario) pueden cambiar aquellas cosas que, tras su contacto con otros ciudadanos, consideran mejorables; es difícil hacer llegar desde la ciudadanía una alternativa a los representantes públicos y que estos la acepten (iniciativas legislativas populares; referendos; y dentro de esa representación, la estructura vertical no permite en ocasiones que una alternativa o propuesta llegue a manos de quien pueda decidir incluirla en un programa político (disciplina de voto).

 El gran reto del ámbito político es ser coherente con lo que dice. Lo diga en campaña electoral o no. En los medios sociales o en cualquier otro canal.

 

Alfonso Larrea

@alarreag