SIETE RAZONES POR LAS QUE NO TE CONTRATAN

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 Ahora es más difícil que nunca presentar un currículum que resulte atractivo, realista, motivador. Atrás quedaron los folios con foto y encabezado tradicional, la lista de cualidades, conocimientos y disponibilidad inmediata. Atrás quedaron también los currículums vistosos y originales; fuera de circuito los que se enviaban en formato vídeo. Se acabó.

 ¿Desde qué fecha tienes abierto tu perfil de Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin? Recopila todas esas fechas y haz un repaso exhaustivo de lo que has publicado, comentado u opinado en cada uno de ellos, y trata de responderte objetivamente a esta pregunta: ¿contratarías a alguien como tú solo con ver tus perfiles sociales? Si tu respuesta es no, ha llegado la hora de saber que es posible que estés perdiendo oportunidades de trabajo sin saberlo.

 Si piensas que con no facilitar tus perfiles sociales está todo solucionado estarás cometiendo un error. Si tienes perfiles y quieren encontrarte con el objetivo de saber qué haces, cómo te relacionas, cómo te expresas o cuáles son tus aficiones, te encontrarán. ¿Te avergonzaría que tu futuro jefe viera las fotos de la última fiesta en la que estuviste? No te preocupes, si las ve es probable que nunca llegue a ser tu jefe. Como verás, se puede dar la circunstancia de que asistas a una entrevista de trabajo y que nunca llegues a trabajar allí sin saber que esas fotos fueron la causa por la que no te eligieran para el puesto. Ni hablamos de que hayas estado criticando a tu anterior jefe o a la empresa en que trabajaste con anterioridad.

 También han pasado a segundo término cuestiones como los cursos, la experiencia, si tienes B1 y vehículo propio: llegado el momento, eso es fácilmente alcanzable; lo que es imperdonable es que carezcas de la actitud adecuada, y eso es lo que buscan saber visitando tus perfiles sociales.

 7 razones por las que no te contratarían muchas de las empresas a las que enviaste tu currículum:

1.- Que el nombre de tu dirección de e-mail no sean tus datos reales —nombre y apellidos—. Nada de direcciones de correo electrónico como ratitacolorada@hotmail.com o elcachas@yahoo.es, por ejemplo.

2.- Si tu nombre en los perfiles sociales no coincide con tus datos personales —nombre y apellidos—. Nada de pseudónimos.

3.- Si escribes con faltas de ortografía. La excusa de los 160 caracteres de los SMS ya no sirve, y la de los 140 de Twitter tampoco. Aprende a resumir.

4.- Si una sola publicación o comentario es de contenido violento, sexual, xenófobo, etcétera. Comunícate con respeto.

5.- Si aparece un solo comentario en el que insultas o menosprecias a alguien por opinar diferente. De nuevo, respeto.

6.- Si tu foto de perfil no se corresponde contigo. Nada de tu cantante favorito, tu mascota, con tu novio o novia, etc.

7.- Si tus perfiles llevan inactivos más de 60 días. Recuerda que la constancia es un valor al alza.

 A partir de este momento estás perdiendo oportunidades de trabajo si no te pones a repasar tus publicaciones y comentarios. No te cortes: borra, edita, suprime, configura la privacidad. Haz todo lo que sea necesario —que sea verdad— para que cualquiera que entre a tu perfil quiera tenerte en su equipo de trabajo.

 ¿Qué haría que no contrataras tú a alguien viendo sus perfiles sociales? Puedes dejar tu respuesta en los comentarios.

 

Mónica Cillán

@mcilland