QUERIDA ELSA · GRAZIELLA MORENO

 
MORENO, Graziella,  Querida Elsa , Madrid, Black & Noir, 2018.

MORENO, Graziella, Querida Elsa, Madrid, Black & Noir, 2018.

 

Querida Elsa es una novelita del este nacionalizada en algún lugar de la Costa Brava, inconcreción acertada y agradecida por los que residimos en alguno de sus pueblos, que nos sentimos figurantes cohabitando con el lado oscuro. Una historia de opresión y márgenes sobre la que levanta acta Graziella Moreno (Barcelona, 1965) en Black & Noir, donde el rey de los cabrones, «el tipo que ha hecho cosas que querría olvidar», nos lleva de la mano hacia la mejor de las soluciones posibles, que no termina de solucionar nada. La crónica de sus días está plagada de caminos cortados y pistas falsas que inestabilizan y aceleran los acontecimientos, porque el gran tema de la novela es ese, la fragilidad: la de los personajes, la de los planes, la de la ética de cada uno de ellos. Porque una justicia que llega tarde no es justa, sino poética, y entonces siempre, siempre hay alguien dispuesto a pulsar el botón rojo de la venganza.

Acierta Moreno al elegir el origen de sus criminales, cuyas latitudes son más propensas culturalmente al cálculo que al arrebato. No se explica de otro modo una redención urdida durante quince años, como si habláramos de los planes de gobierno de Limónov. Moreno bebe de los terrores breves y las melancolías esteparias del cuento clásico (esa calavera delatora, como un disparo chejoviano…), y de tramas cuya influencia transciende la palabra y se vuelve cine (Coppola, Scorsese, Cronenberg). Su propuesta, en definitiva, es reconocible y atrayente, con la hermosa coherencia de situar una historia de este tipo en nuestro territorio, lo que la hace lógica, verosímil. En cambio, por momentos ese exceso de aclimatar la ficción a hechos y procedimientos reales, y cierta insistencia implícita en la ruindad del malo y la honradez (aun rodeado de maldad) del bueno, afectan al ritmo de la obra. Y de repente, nos dejan tibios los asuntos de Diorel; y de repente, leemos al protagonista con escepticismo.

Con todo, Black & Noir y Graziella Moreno nos ofrecen una novela de crimen y venganza bien construida, especialmente el entrelazado de leitmotivs, bajo la escala de grises de una moral paradigmática. Una pieza más de la realidad que transitamos, porque las víctimas se reconocen fraternalmente en la oscuridad.

Alfonso Larrea